El verano es la época del año en la que millones de conductores se ponen al volante para disfrutar de unos días de descanso. Las carreteras registran un importante aumento del tráfico y los desplazamientos suelen ser más largos de lo habitual, con vehículos cargados de equipaje y viajes en los que se pasan varias horas conduciendo.
Cuando se organiza un viaje es habitual preocuparse por el alojamiento, la ruta o todo lo que se va a llevar en la maleta. Sin embargo, hay un aspecto que no debería dejarse para el último momento: comprobar que el vehículo se encuentra en perfectas condiciones para afrontar el trayecto.
Una revisión previa no solo ayuda a prevenir averías, sino que también reduce el riesgo de sufrir un accidente. Muchos de los incidentes que se producen durante las operaciones salida y retorno están relacionados con un mantenimiento deficiente o con pequeños descuidos que podrían haberse evitado con una sencilla comprobación.
Dedicar unos minutos a revisar el coche antes de iniciar las vacaciones es una forma de viajar con mayor tranquilidad y de proteger tanto a los ocupantes del vehículo como al resto de usuarios de la vía.
¿Por qué es tan importante revisar el vehículo antes de viajar?
Un desplazamiento largo supone un mayor esfuerzo para todos los componentes del vehículo. Durante el verano, además, las altas temperaturas incrementan la exigencia sobre el motor, el sistema de refrigeración, los neumáticos y los frenos.
A esto hay que añadir que muchos vehículos circulan con más peso del habitual debido al equipaje o al número de ocupantes. Esta carga adicional influye en la estabilidad, aumenta la distancia de frenado y provoca un mayor desgaste de algunos elementos mecánicos.
Una revisión preventiva permite detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en una avería importante en mitad del viaje, evitando retrasos, gastos inesperados y situaciones de peligro.
Los neumáticos: el primer elemento que debes revisar
Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto. De su estado depende en gran medida la capacidad de frenado, la estabilidad en las curvas y la adherencia sobre superficies mojadas.
Antes de salir conviene comprobar varios aspectos.
Presión correcta
La presión debe ajustarse siempre a la recomendada por el fabricante. Si el vehículo va a viajar completamente cargado, muchos fabricantes establecen una presión específica para esa situación.
Circular con una presión inferior a la recomendada provoca un mayor desgaste, incrementa el consumo de combustible y puede favorecer un sobrecalentamiento del neumático. Si la presión es demasiado alta, disminuye la superficie de contacto con la carretera y se reduce la adherencia.
La comprobación debe realizarse siempre con los neumáticos en frío.
Estado del dibujo
La profundidad mínima legal es de 1,6 milímetros, aunque por seguridad resulta aconsejable sustituirlos antes si el desgaste es importante, especialmente si se prevé circular por zonas donde puedan producirse lluvias de verano.
Un dibujo en mal estado reduce considerablemente la capacidad para evacuar el agua y aumenta el riesgo de aquaplaning.
Revisa también la rueda de repuesto
Si el vehículo dispone de rueda de repuesto, es recomendable comprobar su presión. En caso de contar con un kit reparapinchazos, conviene verificar que está completo y que no ha caducado.
Comprueba todos los niveles
Los líquidos permiten que los distintos sistemas del vehículo funcionen correctamente.
Antes del viaje es recomendable revisar:
- Aceite del motor.
- Líquido refrigerante.
- Líquido de frenos.
- Líquido de dirección asistida, si el vehículo lo incorpora.
- Líquido limpiaparabrisas.
Aunque en verano llueva menos, el limpiaparabrisas sigue siendo imprescindible para eliminar polvo, insectos o suciedad acumulada durante el trayecto.
Si alguno de los niveles desciende con frecuencia, es aconsejable acudir a un taller para descartar posibles fugas.
El sistema de frenos merece una atención especial
Durante las vacaciones el vehículo suele transportar más peso. Esto obliga al sistema de frenos a realizar un mayor esfuerzo, especialmente en carreteras de montaña o durante largos descensos.
Si antes del viaje notas alguno de estos síntomas, es recomendable realizar una revisión:
- Vibraciones al frenar.
- Ruidos metálicos.
- Pedal demasiado blando o demasiado duro.
- El vehículo se desvía al frenar.
Conducir con unos frenos en mal estado aumenta considerablemente la distancia necesaria para detener el vehículo.
En descensos prolongados conviene utilizar el freno motor y evitar mantener el pie apoyado continuamente sobre el pedal, ya que un uso excesivo puede provocar el sobrecalentamiento de los frenos y reducir su eficacia.
Ver y ser visto: revisa toda la iluminación
Una buena visibilidad es esencial para circular con seguridad.
Antes de salir verifica que funcionan correctamente:
- Luces de posición.
- Luces de cruce.
- Luces largas.
- Intermitentes.
- Luces de freno.
- Luz de marcha atrás.
- Antinieblas.
También es recomendable limpiar los faros, ya que la suciedad acumulada puede reducir notablemente su capacidad de iluminación.
No olvides comprobar el estado de las escobillas del limpiaparabrisas. Si dejan marcas o hacen ruido, probablemente ha llegado el momento de sustituirlas.
La batería también sufre con el calor
Aunque muchas personas asocian las averías de batería con el invierno, las altas temperaturas también aceleran su deterioro.
Si la batería tiene varios años o el vehículo ha presentado dificultades para arrancar en los últimos meses, conviene revisarla antes de iniciar un viaje largo.
Evitar una avería de este tipo puede ahorrar muchas molestias durante las vacaciones.
Distribuye correctamente el equipaje
Una mala colocación de la carga puede modificar el comportamiento del vehículo.
Para viajar con seguridad:
- Coloca los objetos más pesados en la parte inferior del maletero.
- Sitúalos lo más cerca posible del respaldo de los asientos traseros.
- Reparte el peso de forma equilibrada.
- Evita introducir objetos sueltos dentro del habitáculo.
- Nunca coloques equipaje pesado sobre la bandeja trasera.
En caso de una frenada brusca, cualquier objeto suelto puede desplazarse hacia los ocupantes con una fuerza muy elevada.
Si utilizas un cofre de techo o un portabicicletas, asegúrate de que está correctamente instalado y respeta siempre los límites de carga establecidos por el fabricante.
No olvides la documentación
Antes de iniciar el viaje conviene comprobar que toda la documentación está en regla.
Verifica especialmente:
- Permiso de conducción en vigor.
- ITV, cuando corresponda.
- Seguro obligatorio.
- Permiso de circulación.
También resulta recomendable llevar el teléfono móvil cargado y disponer de un cargador para el vehículo en caso de emergencia.
Planifica el viaje con antelación
La seguridad comienza antes de arrancar el motor.
Consultar el estado del tráfico, conocer la previsión meteorológica y planificar las paradas ayuda a reducir el estrés durante la conducción.
Si el trayecto supera varias horas, es aconsejable descansar al menos cada dos horas o cada 200 kilómetros. Aprovechar estas pausas para hidratarse, caminar unos minutos y estirar las piernas ayuda a mantener la concentración.
Errores frecuentes antes de salir de vacaciones
Cada verano se repiten algunos descuidos que pueden tener consecuencias importantes:
- Confiar en que el coche «siempre ha funcionado bien» y no revisarlo.
- Salir con los neumáticos mal inflados.
- Cargar el vehículo por encima de lo recomendado.
- No comprobar el funcionamiento de las luces.
- Iniciar el viaje con prisas o sin haber descansado lo suficiente.
- Retrasar el mantenimiento previsto para después de las vacaciones.
Evitar estos errores reduce considerablemente las posibilidades de sufrir una incidencia durante el viaje.
La seguridad empieza antes de arrancar
Preparar el vehículo para un viaje largo no requiere grandes conocimientos de mecánica, pero sí dedicar unos minutos a revisar los elementos esenciales. Unos neumáticos en buen estado, unos frenos eficaces, unos niveles correctos y una carga bien distribuida pueden marcar la diferencia entre disfrutar de las vacaciones o tener que afrontar una avería o una situación de riesgo.
Antes de emprender cualquier desplazamiento, recuerda que la mejor manera de llegar al destino es hacerlo con seguridad. Un vehículo revisado, una conducción responsable y una buena planificación del viaje son los mejores aliados para que las vacaciones comiencen desde el mismo momento en que arrancas el motor.

