Elon Musk acaba de demostrar que su obsesión por desafiar los límites del automóvil no conoce demasiadas fronteras. El nuevo Tesla Roadster, equipado con propulsores desarrollados junto a SpaceX, ha sido capaz de elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas durante una espectacular presentación. No estamos todavía ante un coche volador convencional, ni mucho menos ante un vehículo preparado para circular legalmente por nuestras carreteras con semejante tecnología, pero el mensaje es inequívoco: Tesla quiere llevar el automóvil a terrenos que hasta hace poco pertenecían exclusivamente a la ciencia ficción. Apenas una semana después, desde China, OMODA propone su particular visión del futuro. Y aunque su nuevo OMODA X no pretende despegar del asfalto, quizá su planteamiento tenga bastantes más posibilidades de convertirse en una realidad cotidiana a medio plazo.

Presentado en Wuhu durante el International User Summit del grupo Chery, el OMODA X es un espectacular prototipo que anticipa una nueva identidad para la marca. Su estética parece directamente extraída de un videojuego futurista, pero detrás de esa apariencia hay una propuesta técnica que va bastante más allá del habitual ejercicio de diseño. OMODA habla de un vehículo capaz de desenvolverse tanto en carretera como fuera de ella, con una altura libre al suelo considerable, capacidad para atravesar zonas inundadas y tecnologías tan poco habituales como una cámara térmica capaz de identificar personas y animales en condiciones de baja visibilidad.

La compañía ha creado incluso una denominación específica para definirlo: COV, siglas de Cross Off-Road Vehicle, un concepto con el que pretende combinar las cualidades prácticas de un SUV, las capacidades de un todoterreno y el dinamismo de un automóvil deportivo. La propuesta tiene especial interés porque supone ampliar considerablemente el territorio habitual de OMODA, hasta ahora mucho más identificada con el diseño urbano, la conectividad y la electrificación. Además, se aproxima al espíritu aventurero que caracteriza a JAECOO, su marca hermana, aunque desde una interpretación estética completamente diferente.
Casi cinco metros de automóvil inspirados en los robots del futuro
Para entender el diseño del OMODA X hay que mirar hacia la denominada cultura mecha, una corriente vinculada al anime japonés, la ciencia ficción y los videojuegos que imagina enormes máquinas robóticas construidas a partir de estructuras geométricas y superficies de aspecto mecánico. OMODA ha trasladado esas referencias a una carrocería de volúmenes rotundos, pasos de rueda muy pronunciados, hombros anchos y un frontal que prescinde de las formas suaves habituales en muchos SUV actuales.

El resultado es particularmente llamativo por sus proporciones. Mide 4.954 mm de longitud, 1.920 mm de anchura y 1.702 mm de altura, dimensiones que lo sitúan entre los SUV de gran tamaño. Curiosamente, su distancia entre ejes anunciada es de solo 2.700 mm, relativamente corta en relación con su longitud total, lo que contribuye a crear esa apariencia de carrocería musculosa y voladizos prominentes. Habrá que comprobar si estas proporciones se mantienen cuando llegue el vehículo definitivo y cómo influyen en su habitabilidad y en las posibilidades de superar obstáculos.
La iluminación también forma parte de su identidad, especialmente en la zona posterior, donde los pilotos utilizan una firma luminosa inspirada en los rayos. Tampoco faltan protecciones exteriores y una configuración que visualmente busca transmitir resistencia, aunque sin renunciar a una silueta relativamente dinámica. Sin embargo, lo verdaderamente interesante empieza cuando dejamos de mirar su carrocería y comenzamos a examinar las especificaciones anunciadas.

Un SUV capaz de vadear 70 centímetros de agua y detectar animales a 90 metros
OMODA asegura que el X contará con una altura libre al suelo de 200 milímetros, una cifra que debería permitirle afrontar pistas deterioradas, caminos con roderas y numerosos obstáculos que complicarían la circulación de un turismo convencional. Pero su dato más sorprendente es la capacidad de vadeo declarada: nada menos que 700 milímetros de profundidad.
Conviene poner esa cifra en contexto. Poder atravesar una zona con 70 centímetros de agua exige algo más que una suspensión elevada. Los sistemas eléctricos, los componentes mecánicos y las conexiones sensibles deben estar adecuadamente protegidos, y la propia configuración del vehículo debe evitar que el agua comprometa su funcionamiento. No se trata de una capacidad que pueda deducirse simplemente de la altura libre al suelo. OMODA todavía no ha explicado las soluciones técnicas que permitirá utilizar ni las condiciones en las que se alcanza esa profundidad, pero constituye una declaración de intenciones importante.

También anuncia 1.800 kg de capacidad máxima de remolque y admite hasta 75 kg de carga sobre el techo, dos características que refuerzan su orientación hacia actividades recreativas y viajes con equipamiento voluminoso. Queda por conocer otra información esencial para valorar su verdadero potencial todoterreno: los ángulos de ataque, ventral y salida, los recorridos de suspensión, el sistema de tracción y la gestión electrónica de las ruedas motrices. Sin estos datos, sería prematuro considerar el OMODA X un todoterreno propiamente dicho. Pero sus especificaciones conocidas apuntan hacia capacidades superiores a las de un SUV pensado exclusivamente para circular por carretera.
Y en medio de todas estas características aparece una tecnología que nos parece especialmente interesante. El OMODA X incorpora una cámara térmica capaz de detectar posibles obstáculos, personas y animales a una distancia de hasta 90 metros, dependiendo de las condiciones de funcionamiento. Este dispositivo aprovecha las diferencias de temperatura para obtener información que una cámara convencional podría no ofrecer con suficiente claridad, especialmente cuando disminuye la iluminación.

Sus posibilidades de aplicación resultan evidentes en conducción nocturna, carreteras secundarias o zonas rurales donde existe riesgo de que un animal irrumpa en la calzada. No sustituye la atención del conductor ni garantiza detectar cualquier peligro, y tampoco sabemos todavía cómo se integrará con los asistentes electrónicos del automóvil. Sin embargo, representa una de esas tecnologías que podrían acabar teniendo un valor práctico mucho mayor que algunas de las sofisticaciones digitales que actualmente dominan los salpicaderos.
Inteligencia artificial, karaoke y tres formas de electrificación
El habitáculo sigue esa misma inspiración tecnológica, con un cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas y una pantalla multimedia central de 13,2 pulgadas. Lo curioso es que, pese a la espectacularidad del conjunto, OMODA ha decidido conservar mandos físicos para operaciones habituales, como la climatización y la selección de los modos de conducción. Una solución que parece razonable cuando tantos fabricantes están trasladando funciones esenciales a interfaces táctiles no siempre fáciles de manejar durante la marcha.

La principal novedad digital recibe el nombre de SIAS (Super Intelligent AI Space). Se trata de un sistema basado en inteligencia artificial concebido para mantener conversaciones naturales con los ocupantes e interpretar solicitudes teniendo en cuenta su contexto, sin depender exclusivamente de órdenes predeterminadas o palabras de activación. Sobre el papel, supone un paso más respecto a los asistentes de voz convencionales, aunque habrá que comprobar cómo funciona en situaciones reales.
También encontramos X-MODE, una función que permitirá personalizar determinados parámetros y respuestas del automóvil según las preferencias del conductor. La marca no ha detallado todavía el alcance de estos ajustes, pero su presencia apunta hacia una conducción más configurable y adaptable.
La nota más peculiar la pone OMODA Open Mic, un sistema de karaoke que utiliza captación de sonido distribuida en cuatro zonas del habitáculo, sin necesidad de emplear micrófonos de mano. Una demostración de cómo los fabricantes chinos están convirtiendo el automóvil en un espacio de entretenimiento cada vez más completo, especialmente para los momentos en los que el vehículo permanece estacionado.
En cuanto a su mecánica, el OMODA X no estará vinculado a una única solución de propulsión. La marca ha confirmado que su desarrollo contempla versiones híbridas, híbridas enchufables y completamente eléctricas, incluidas configuraciones con tracción total. Una estrategia que permitiría adaptar sus características a las necesidades de distintos mercados y ofrecer alternativas con diferentes niveles de electrificación.
Todavía no se han comunicado las potencias, las capacidades de las baterías, las autonomías ni las prestaciones previstas. Tampoco sabemos si utilizará una evolución de los actuales sistemas SHS del grupo Chery o una arquitectura específicamente adaptada a sus dimensiones y capacidades todoterreno.
La presentación también ha servido para poner en marcha el proyecto OMODA X Co-Creation, una iniciativa que ha reunido interpretaciones del vehículo realizadas por usuarios de Indonesia, Brasil, Sudáfrica y Polonia. Con ella, el fabricante quiere incorporar distintas perspectivas culturales y estilos de vida a la evolución de su futura gama.
Por el momento, no existe una fecha oficial de comercialización, un precio ni confirmación de que el OMODA X vaya a venderse en España. Queda igualmente por saber cuánto del espectacular prototipo llegará a la producción. Y esa es precisamente la cuestión que determinará si estamos ante un llamativo ejercicio de diseño o ante el anticipo de una nueva familia de SUV con capacidades realmente diferenciadoras.

