lunes, 18, mayo

Patinetes eléctricos en 2027: cómo saber si el tuyo podrá seguir circulando según la DGT

El patinete eléctrico ha pasado en muy pocos años de ser un producto de movilidad urbana casi informal a convertirse en un vehículo cada vez más regulado, identificable, asegurable y controlado. Y la fecha clave ya está marcada: 22 de enero de 2027. A partir de ese día, sólo podrán circular los Vehículos de Movilidad Personal que cuenten con certificación VMP, según recoge la Dirección General de Tráfico en su información oficial sobre estos vehículos.

Dicho de otra forma: el problema ya no será sólo si puedes circular por una calle, si debes llevar casco según tu ayuntamiento o si puedes entrar en una determinada zona urbana. La pregunta importante será mucho más directa: ¿tu patinete eléctrico tendrá permiso legal para seguir circulando?

La respuesta dependerá de cuándo se compró, si está certificado, si figura dentro de los modelos válidos, si puede inscribirse en el registro correspondiente y si dispone de la identificación necesaria. Y aquí conviene ir con cuidado, porque no todos los patinetes eléctricos que hoy circulan por las ciudades españolas tendrán vida legal más allá de enero de 2027.

La fecha clave: 22 de enero de 2027

La DGT establece una distinción muy importante. Los VMP comercializados a partir del 22 de enero de 2024 deben estar certificados para poder venderse y utilizarse legalmente. En cambio, los VMP comercializados hasta el 21 de enero de 2024 pueden seguir circulando aunque no tengan certificado, pero sólo hasta el 22 de enero de 2027. A partir de esa fecha, únicamente podrán circular los que cuenten con certificación.

Este periodo transitorio es lo que ha permitido que muchos patinetes antiguos sigan circulando durante unos años más. Pero también es lo que convierte 2027 en una fecha de corte real para el mercado.

No es una recomendación, ni una sugerencia, ni una futura posibilidad. Es el final del margen para los modelos no certificados.

Eso significa que muchos usuarios que compraron un patinete antes de 2024 deberán comprobar si su modelo tiene certificado VMP. Y también significa que comprar ahora un patinete barato, usado o de origen dudoso puede acabar siendo una mala operación si no se revisa bien su situación.

Qué es un patinete certificado por la DGT

Un VMP certificado es un vehículo que cumple el Manual de características técnicas exigido por la DGT. Ese certificado garantiza que el modelo responde a unos requisitos mínimos en aspectos como velocidad, frenado, dimensiones, potencia, identificación, seguridad eléctrica y elementos obligatorios.

La DGT dispone de un listado de marcas y modelos certificados, y el comprador debería comprobar ahí si el patinete que va a adquirir figura como válido. Los modelos certificados deben disponer de un número de certificado VMP, que identifica que ese modelo concreto cumple las condiciones necesarias para circular legalmente.

Aquí hay una idea clave: no basta con que el patinete parezca legal, ni con que no supere aparentemente los 25 km/h, ni con que lo venda una tienda conocida. A partir de 2027, lo importante será que el vehículo tenga certificación reconocida.

Esto cambia bastante la compra. Hasta ahora, muchos usuarios miraban precio, autonomía, potencia, plegado, peso o marca. Desde ahora, el primer filtro debería ser otro: si no está certificado, no interesa.

Qué pasa con los patinetes antiguos

Los patinetes comercializados antes del 22 de enero de 2024 tienen un régimen transitorio. Pueden seguir circulando aunque no tengan certificado, pero sólo hasta el 22 de enero de 2027. Después, quedarán fuera de la circulación legal si no cuentan con certificación VMP.

La propia DGT explica que los VMP no certificados que circulen durante ese periodo transitorio deberán inscribirse, pero su identificación tendrá carácter temporal y dejará de tener efecto el 22 de enero de 2027. A partir de esa fecha, esos vehículos no podrán circular si no cumplen los requisitos exigidos.

Éste es probablemente el punto más importante para el usuario medio. Que un patinete pueda circular hoy no significa que pueda circular en 2027.

Y eso afecta también al mercado de segunda mano. Un patinete eléctrico usado puede parecer una ganga, pero si no tiene certificado, puede convertirse en un vehículo con apenas unos meses de vida legal. El precio debe leerse con esa realidad encima de la mesa.

Registro, identificación y seguro: el patinete deja de ser anónimo

El otro gran cambio es que el patinete eléctrico entra en una fase mucho más parecida a la de otros vehículos: registro, identificación y seguro obligatorio.

La DGT ya permite la inscripción de VMP para obtener un número de placa y un certificado de inscripción. Además, explica que con ese certificado se podrá contratar el seguro obligatorio del VMP. En el caso de los patinetes no certificados que todavía puedan circular hasta enero de 2027, el trámite contempla la indicación de “vehículo no certificado” dentro del formulario.

La Ley 5/2025 creó el seguro obligatorio de responsabilidad civil para los vehículos personales ligeros que puedan circular por contar con certificado, estar inscritos en el Registro de Vehículos de la DGT y ostentar una etiqueta identificativa o matrícula, según corresponda.

La lectura de fondo es clara: el patinete eléctrico deja de moverse en una zona gris. La Administración quiere que sea identificable, que tenga titular, que pueda asegurarse y que cumpla unas condiciones técnicas mínimas.

Para el usuario, esto supone más trámites. Para la seguridad vial, supone más trazabilidad. Y para el mercado, supone un filtro importante: los modelos sin documentación, sin origen claro o sin certificado perderán valor.

Qué patinetes entran dentro de la normativa VMP

La definición básica de VMP se centra en vehículos de una o más ruedas, de una sola plaza, propulsados exclusivamente por motores eléctricos y con una velocidad máxima por diseño comprendida entre 6 y 25 km/h. Sólo pueden llevar asiento o sillín si disponen de sistema de autoequilibrado.

Este punto es importante porque muchos usuarios han comprado patinetes modificados, trucados o con prestaciones superiores a las permitidas. Si un vehículo supera los límites técnicos o se sale de la definición de VMP, el problema ya no es sólo la certificación: puede dejar de ser considerado legalmente un patinete eléctrico de movilidad personal.

En la práctica, un patinete que corre más de lo permitido, que ha sido deslimitado o que no cumple las dimensiones y características técnicas exigidas puede meterse en un terreno legal mucho más delicado.

La velocidad máxima de los VMP debe estar entre 6 y 25 km/h, y la DGT recuerda también que no pueden circular por aceras, zonas peatonales, travesías, autopistas, autovías, vías interurbanas ni túneles urbanos. Las vías concretas permitidas dependen de la ordenanza municipal, y si no existe una regulación específica, se permite la circulación por cualquier calzada urbana.

Qué debes comprobar antes de comprar un patinete eléctrico

A partir de ahora, comprar un patinete eléctrico exige mirar más cosas que antes. La autonomía, el peso, el plegado o el precio siguen importando, pero no deberían ser lo primero.

Lo primero debería ser comprobar si el modelo aparece en el listado de VMP certificados por la DGT. Después conviene revisar que el patinete tenga placa de marcaje, número de certificado, documentación clara, factura, número de serie y posibilidad de inscripción. En una compra nueva, esto debería estar perfectamente resuelto. En una compra de segunda mano, hay que extremar la prudencia.

También conviene desconfiar de ofertas demasiado agresivas, modelos importados sin documentación clara, patinetes sin marca reconocible o vehículos que prometen prestaciones incompatibles con la normativa. Si un patinete presume de correr mucho más de 25 km/h, probablemente no está jugando en el terreno legal del VMP.

La pregunta útil antes de pagar debería ser sencilla: ¿podré circular con este patinete después del 22 de enero de 2027?

Si la respuesta no está clara, mejor no comprar.

Qué puede pasar con el mercado de segunda mano

El mercado usado puede ser el gran afectado por esta normativa. Durante un tiempo convivirán patinetes certificados, patinetes antiguos todavía legales dentro del periodo transitorio y patinetes que, aunque hoy circulen, tienen una fecha de caducidad muy cercana.

Esto puede generar confusión. Un vendedor puede ofrecer un patinete que funciona perfectamente, que tiene buena batería y que aparentemente no da problemas. Pero si no tiene certificación, su valor real debería caer a medida que se acerque enero de 2027.

Aquí hay un paralelismo claro con otros vehículos sometidos a cambios normativos: el precio no depende sólo del estado del producto, sino de su capacidad para seguir usándose legalmente. En un patinete eléctrico, eso será cada vez más evidente.

Por eso, el comprador debería pedir documentación, comprobar el modelo y no quedarse sólo con la apariencia o el precio. El patinete más barato puede ser el más caro si dentro de pocos meses no puede circular.

Las normas de uso no desaparecen

La certificación, el registro y el seguro no sustituyen las normas básicas de circulación. Los usuarios de patinete eléctrico siguen sometidos a limitaciones importantes.

No pueden circular por aceras ni zonas peatonales, deben respetar la velocidad máxima de 25 km/h, no pueden utilizar el móvil mientras conducen y tampoco pueden llevar auriculares. La DGT recuerda que conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas puede acarrear sanciones importantes, y en caso de positivo el vehículo puede quedar inmovilizado.

El casco merece un matiz. En este momento, su uso depende en buena parte de la regulación municipal y de las ordenanzas locales, aunque muchas ciudades ya lo exigen o lo están incorporando. Por eso conviene revisar la normativa concreta del municipio en el que se circula.

La certificación del patinete permite que el vehículo sea legal. Pero la forma de usarlo sigue siendo responsabilidad del conductor.

El cambio de fondo: del juguete urbano al vehículo regulado

La gran transformación no está sólo en el certificado. Está en el cambio de estatus del patinete eléctrico. Durante años se ha tratado como una solución de movilidad rápida, barata y flexible, pero también bastante desordenada. Ahora entra en una etapa distinta.

La DGT quiere que los VMP que circulen tengan requisitos técnicos claros, que estén identificados, que puedan asegurarse y que no sean productos sin control. El Real Decreto 52/2026 modificó el Reglamento General de Vehículos para reforzar la certificación, la comercialización, el uso en vía pública y la trazabilidad de estos vehículos.

Esto tiene ventajas e inconvenientes. Para el usuario, supone más obligaciones. Para el mercado, elimina parte de la oferta más barata o menos controlada. Para las ciudades, puede ayudar a ordenar mejor una movilidad que ha crecido muy deprisa. Y para la seguridad vial, introduce un mínimo técnico más exigente.

La movilidad urbana seguirá necesitando soluciones ligeras, eléctricas y asequibles. Pero el tiempo del patinete sin papeles, sin control y sin responsabilidad parece estar llegando a su fin.

Veredicto: mira el certificado antes que la autonomía

La normativa DGT de patinetes eléctricos para 2027 cambia la forma de comprar, vender y utilizar estos vehículos. Desde el 22 de enero de 2027, sólo podrán circular los VMP certificados. Los modelos antiguos no certificados tienen margen hasta esa fecha, pero después quedarán fuera si no cumplen los requisitos exigidos.

Por eso, antes de comprar un patinete nuevo o usado, hay una comprobación que debe ir por delante de todas las demás: si tiene certificado VMP y si podrá seguir circulando legalmente en 2027.

La autonomía, el diseño, el peso o el precio importan. Pero ya no bastan. El dato decisivo será otro: que el patinete tenga futuro legal.

Porque el verdadero cambio no es que la DGT complique la vida al usuario. El cambio es que el patinete eléctrico deja de ser un producto casi anónimo y pasa a convertirse en un vehículo con reglas, identificación, seguro y fecha límite para quien no cumpla.

Y eso obliga a mirar cada compra con otros ojos.

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