Los neumáticos son una parte muy importante del coche. De hecho, es el elemento que está en contacto con el asfalto y la que soporta el peso del vehículo. También es la que permite mantener el control del coche en todo momento y la que permite que se mueva hacia donde queremos. Más fundamental, es imposible.
Pero hay bastantes mitos sobre los neumáticos y a veces, estas creencias pueden hacer que nos pongamos en riesgo durante la conducción y hay que saber qué es cierto y que no. De esto depende la seguridad de los ocupantes del vehículo y también de peatones y de los de otros vehículos.

Los neumáticos nuevos también necesitan revisión
Es normal pensar que si hemos cambiado los neumáticos hace poco tiempo, nos podemos despreocupar de ellos. Y no, los neumáticos, aunque sean nuevos y estén recién instalados tienen que seguir siendo revisados. La presión es fundamental y hay que revisarla cada cierto tiempo. Y siempre, antes de realizar un viaje largo.
Para hacerlo, hay que evitar hacerlo tras haber rodado unos kilómetros. La presión en frío es distinta cuando se calienta el aire en su interior, así que hay que hacerlo mejor en frío. Además, se ha de realizar una revisión visual, que permita descubrir cualquier problema en la banda de rodadura y en el dibujo. Aunque es improbable, un neumático nuevo puede tener alguna imperfección y convertirse en un riesgo durante la circulación.

La presión justa, necesaria para incrementar la seguridad
Existe una curiosa creencia que dice que los neumáticos con menor presión pueden contar con más agarre que los que tienen la presión adecuada. Esto es falso. Están diseñados para ofrecer un agarre específico a una presión concreta. De esta manera, con la presión adecuada se obtiene el mejor agarre posible. Llevar los neumáticos con menos presión altera la superficie de rodadura y puede provocar un riesgo considerable durante la conducción.
Una presión mayor de la aconsejada por el fabricante tampoco sienta bien al neumático. Puede comprometer el comportamiento dinámico y la seguridad del vehículo. En este caso, puede favorecer el desgaste prematuro de la goma y hace que se incremente la distancia de frenado.
Por estos motivos, hay que respetar las cifras de presión indicadas por el fabricante y mantener la presión adecuada.

Los neumáticos no se desgastan de igual forma en la parte delantera y la trasera. Las ruedas del eje tractor suelen desgastarse de manera más rápida. Es conveniente rotar los neumáticos cada 10.000 km, para compensar ese desgaste y prolongar la vida de estas piezas tan fundamentales.
Revisar aunque no se circule
Aunque no se conduzca y el coche pase mucho tiempo parado, hay que revisar los neumáticos. La falta de uso también produce desgaste y es posible que pueda deformarse debido al peso del vehículo, centrado siempre sobre el mismo punto. Las propiedades de elasticidad y adherencia no son eternas y pueden verse afectadas también por inactividad.

