martes, 29, septiembre

Adiós Volkswagen ID.4 e ID.5. El nuevo ID. Tiguan no será sólo un cambio de nombre

Volkswagen acaba de tomar una decisión bastante más importante de lo que parece. Los actuales ID.4 e ID.5 desaparecerán para dejar paso al nuevo ID. Tiguan, un SUV eléctrico completamente nuevo que será presentado a comienzos de octubre y llegará al mercado a principios de 2027. Podría interpretarse simplemente como otro cambio de nombre dentro de la familia eléctrica alemana, pero en realidad marca algo bastante más profundo: Volkswagen está empezando a cerrar la primera etapa de la gama ID. El fabricante ya había dado el primer paso con el ID. Polo y posteriormente con el ID. Cross; ahora hace lo mismo en uno de sus segmentos más importantes, recuperando para su SUV eléctrico medio uno de los nombres con más peso comercial de toda su historia reciente. El futuro ID. Tiguan sucederá oficialmente tanto al ID.4 como al ID.5 y convivirá con el actual Tiguan térmico e híbrido enchufable.

No hablamos, por tanto, de convertir literalmente el actual ID.4 en un Tiguan cambiando logotipos. Volkswagen define al nuevo modelo como un SUV eléctrico de nueva generación, con un diseño completamente nuevo y una presencia visual propia de un vehículo del segmento superior. Ese matiz es importante porque permite entender el anuncio como lo que realmente es: una sustitución generacional que coincide con un cambio de denominación y con una estrategia comercial mucho más amplia. El nombre Tiguan no se utiliza aquí como simple reclamo nostálgico, sino como herramienta para integrar los eléctricos en una gama que el cliente ya conoce y para borrar, poco a poco, la frontera entre los Volkswagen ‘normales’ y los eléctricos de la familia ID.

Volkswagen necesita que sus eléctricos vuelvan a llamarse como sus Volkswagen

Durante años, Volkswagen construyó su gama eléctrica alrededor de una familia independiente: ID.3, ID.4, ID.5, ID.7… Era una manera bastante clara de separar la nueva era eléctrica de coches tan reconocibles como Polo, Golf, Passat o Tiguan. Ahora la estrategia se mueve justamente en la dirección contraria. Polo, Cross y Tiguan regresan como nombres eléctricos, acompañados simplemente por el prefijo ID., y la propia marca explica que busca ofrecer al cliente una referencia más clara mediante denominaciones ya conocidas. El movimiento tiene lógica comercial: en lugar de obligar a explicar dónde encaja un ID.4 respecto a un Tiguan, Volkswagen puede presentar directamente un Tiguan de combustión o híbrido enchufable y un ID. Tiguan eléctrico, manteniendo una identidad de producto común y dejando que la motorización sea la gran diferencia.

Además, Tiguan no es un nombre cualquiera dentro de Volkswagen. La marca ha fabricado más de 8,3 millones de unidades y asegura que las entregas conjuntas de Tiguan y Tayron superaron el millón de unidades durante el último año. Asociar el próximo SUV eléctrico a esa denominación significa apoyarse en un producto que millones de compradores ya saben situar mentalmente en la gama. Y probablemente esa sea la verdadera intención del cambio: que el coche eléctrico deje de ser percibido como una categoría paralela que exige aprender nomenclaturas nuevas y pase a integrarse en la misma familia que el resto de modelos. Si el ID. Polo abre esa puerta por abajo y el ID. Cross refuerza el mensaje en los SUV pequeños, el ID. Tiguan es la confirmación de que Volkswagen quiere aplicar la fórmula también en uno de sus segmentos de mayor volumen.

ID.4 e ID.5: éxito comercial, pero una primera generación que ya acusa el paso del tiempo

No sería justo presentar los ID.4 e ID.5 como un fracaso. Volkswagen confirma que ambos acumulan más de 950.000 unidades entregadas desde 2021, una cifra importante dentro de su gama eléctrica y suficiente para demostrar que el problema no es comercializar el concepto SUV eléctrico, sino evolucionarlo. Técnicamente, sin embargo, los dos modelos pertenecen a la primera etapa de la plataforma MEB. El ID.4 recibió ya una actualización profunda con el motor trasero APP550 de 210 kW -286 CV- y 545 Nm, además de mejoras de software, eficiencia, preacondicionamiento de batería y sistema multimedia. Con batería de 77 kWh útiles, el ID.4 Pro puede alcanzar hasta 550 km WLTP y el ID.5 Pro hasta 556 km, cifras todavía competitivas, pero que ya no marcan la pauta del mercado como al principio de su vida comercial.

La carga rápida deja ver todavía mejor dónde existe margen de evolución. Las versiones de propulsión trasera de los actuales ID.4 e ID.5 se mueven alrededor de los 135 kW, mientras que las de tracción total llegan a 175 kW. Cuando aparecieron, esos registros eran perfectamente razonables; hoy, con cada vez más rivales capaces de superar los 200 kW y de mantener potencias elevadas durante una parte mayor de la curva de recarga, resultan bastante menos llamativos. Por eso, aunque Volkswagen todavía no ha comunicado la potencia de carga del ID. Tiguan, es difícil imaginar una nueva generación que no mejore de forma clara este apartado. No es una cifra confirmada y no debe presentarse como tal, pero sí una expectativa lógica al comparar el punto de partida del ID.4 con la tecnología más reciente de la propia marca.

Qué podemos esperar del ID. Tiguan

Aquí conviene separar hechos de previsiones. Volkswagen todavía no ha comunicado baterías, potencias, autonomías ni velocidades de carga para el ID. Tiguan, y tampoco ha detallado en la información facilitada sus dimensiones definitivas ni la plataforma exacta sobre la que se asentará. Por tanto, cualquier cifra concreta que circule antes de la presentación debe tratarse con cautela. Lo que sí podemos hacer es observar la dirección tecnológica que están siguiendo los últimos eléctricos de la marca. El ID. Cross utiliza ya la evolución MEB+, desarrollada para mejorar costes, espacio, eficiencia y tecnología, mientras que el ID. Polo adopta también esta nueva generación técnica, incluyendo baterías LFP en versiones de acceso y tiempos de recarga más competitivos. Por arriba, el ID.7 demuestra hasta dónde ha llegado Volkswagen con baterías de 86 kWh netos, potencias de carga de hasta 200 kW y autonomías que superan ampliamente los 600 km en determinadas versiones.

Si el actual ID.4 Pro homologa hasta 550 km con 77 kWh útiles y carga a 135 kW, un sucesor desarrollado varios años después dispone de margen para mejorar autonomía, consumo y tiempos de recarga mediante una batería algo mayor, una arquitectura más eficiente, una curva de carga mejor trabajada o una combinación de esas tres vías. La marca todavía no ha dicho cuál escogerá, pero el salto generacional tendría poco sentido si el nuevo modelo se limitara a conservar los números del coche al que sustituye.

El ID. Tiguan debería corregir uno de los grandes déficits de los ID.4 e ID.5: la recarga

La recarga es probablemente el área en la que más fácil resulta justificar una mejora importante. El mercado de 2027 será muy distinto al de 2021 y Volkswagen ya dispone dentro de su propia gama de soluciones que superan con claridad los registros de los primeros MEB. El ID.7 con batería de 86 kWh puede alcanzar 200 kW y completar el paso del 10 al 80 % en alrededor de 26 minutos en condiciones ideales. De nuevo, eso no convierte automáticamente esos 200 kW en la futura cifra del ID. Tiguan, pero sí demuestra que la marca tiene capacidad técnica para ir mucho más allá de los 135 kW del ID.4 Pro actual. En un SUV familiar pensado para viajar, reducir el tiempo real de parada puede ser incluso más importante que anunciar una autonomía espectacular conseguida a base de instalar una batería enorme.

También cabe esperar que Volkswagen continúe trabajando en eficiencia antes que limitarse a aumentar capacidad. La marca está utilizando la evolución MEB+ como base para mejorar aerodinámica, gestión energética, peso y rendimiento global, y sus últimos proyectos muestran una atención mucho mayor al consumo. Eso abre la puerta a que el ID. Tiguan gane autonomía sin necesidad de crecer desmesuradamente en batería. El actual ID.4 ya parte de una base bastante razonable, de modo que el reto real será ofrecer más kilómetros reales por cada kWh, sostener mejor la potencia de carga y mejorar el preacondicionamiento y la navegación energética. Son áreas que, vistas desde la experiencia de uso, pueden transformar mucho más el coche que una simple cifra máxima de potencia.

¿Y qué ocurrirá con el ID.5?

Este es otro de los puntos más interesantes del anuncio, porque Volkswagen afirma expresamente que el ID. Tiguan sucederá tanto al ID.4 como al ID.5. Eso significa que, al menos con la información comunicada hasta ahora, dos modelos actuales confluirán en una sola nueva denominación. El ID.4 representa la carrocería SUV convencional y el ID.5 es, en esencia, su derivado de estilo más coupé o fastback, pero Volkswagen no ha explicado todavía si el futuro ID. Tiguan tendrá posteriormente una segunda variante de carrocería equivalente al ID.5. Por ahora, lo único que puede afirmarse con rigor es que ambos modelos serán relevados por el nuevo ID. Tiguan.

La lectura más prudente es que Volkswagen está simplificando su oferta eléctrica y reforzando los nombres con mayor reconocimiento. Si después aparece una variante más deportiva o de techo descendente, será una decisión de producto posterior; hoy no está confirmada. Lo que sí parece claro es que la marca quiere reducir duplicidades y hacer más intuitiva la gama. En lugar de tener un SUV eléctrico llamado ID.4, otro muy cercano llamado ID.5 y un Tiguan térmico o híbrido por separado, la estructura futura puede ser mucho más sencilla de explicar al cliente. Esa claridad comercial es, probablemente, tan importante para Volkswagen como cualquier mejora técnica.

Más Tiguan y menos ‘producto eléctrico’

VW habla de espacio generoso, manejo intuitivo, diseño de mayor calidad y tecnologías innovadoras, mientras la marca promete una presencia visual propia de un vehículo del segmento superior. Son declaraciones internas, naturalmente, pero encajan con el rumbo que Volkswagen ya ha mostrado en sus últimos eléctricos: interiores menos experimentales, interfaces más convencionales y un intento evidente de recuperar soluciones familiares para el conductor. Después de una primera generación ID. muy marcada por la digitalización y por controles poco tradicionales, la compañía parece haber entendido que un coche eléctrico no necesita parecer extraño simplemente por ser eléctrico. Si esa filosofía llega también al ID. Tiguan, el cambio generacional podría sentirse tanto en la ergonomía y la calidad percibida como en la batería o la potencia de carga.

Y hay algo que conviene dejar muy claro: el Tiguan actual no desaparece. Volkswagen mantendrá el modelo conocido con sus mecánicas de combustión e híbridas mientras comercializa paralelamente el nuevo ID. Tiguan eléctrico. Será una estructura similar a la que la marca empieza a aplicar en otros modelos: un nombre conocido, dos tecnologías distintas y una identidad de producto común. En lugar de obligar al comprador a entender qué posición ocupa un ID.4 respecto a un Tiguan, Volkswagen simplifica la ecuación: Tiguan si se quiere combustión o híbrido; ID. Tiguan si se quiere eléctrico. Desde el punto de vista del producto, es una manera mucho más directa de ordenar la gama.

El ID. Tiguan puede ser mucho más importante de lo que su nombre sugiere

Podríamos resumir todo esto diciendo que Volkswagen ha cambiado ID.4 por ID. Tiguan, pero sería quedarse en la superficie. Lo verdaderamente importante es que Volkswagen está fusionando su gama eléctrica con la identidad histórica de la marca y abandonando progresivamente la idea de que los coches eléctricos necesitan una familia completamente separada. El ID. Polo ya ha iniciado ese camino, el ID. Cross lo ha continuado y el ID. Tiguan será la prueba más seria de la estrategia porque se apoya en uno de los mayores éxitos comerciales contemporáneos de Volkswagen. El cambio de nombre tiene, por tanto, una dimensión técnica, comercial y de posicionamiento.

El nuevo ID. Tiguan se presentará a comienzos de octubre y llegará al mercado a principios de 2027. Entonces conoceremos baterías, autonomías, potencia, recarga, dimensiones y configuración definitiva. Hasta ese momento, lo razonable es mantener una línea muy clara entre lo confirmado y lo esperado: sabemos que será un SUV eléctrico de nueva generación, que sustituirá a ID.4 e ID.5, que convivirá con el Tiguan térmico e híbrido y que Volkswagen quiere colocarlo visual y tecnológicamente un escalón por encima. Todo lo demás debe entenderse como una previsión razonada a partir de los últimos lanzamientos de la marca. Y precisamente ahí está el reto: el sustituto de los ID.4 e ID.5 tendrá que ofrecer bastante más que un nombre nuevo para justificar el cambio generacional. Viendo cómo ha evolucionado la tecnología eléctrica de Volkswagen, herramientas para hacerlo existen.

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