miércoles, 29, mayo

El Toyota C-HR saca su primer CERO

No, ni mucho menos pienses que Toyota ha pinchado en hueso. Un CERO, en el mundo del automóvil, es un sobresaliente, supone libertad absoluta de movimientos y, al mismo tiempo, se presupone también la mejor tecnología del momento. En el caso del Toyota C-HR, el SUV compacto de la marca —concretamente, uno de los SUV más compactos, mejor dicho—, es la primera vez que este modelo tiene el honor de mostrar ese ventajoso identificativo que proporciona la DGT en su cristal delantero.

En resumen, se trata de 223 eficientes caballos que te podría permitir circular en tu día a día de modo exclusivamente eléctrico y que, a la hora de viajar, cumple como el mejor C-HR híbrido autorrecargables, sin el gasto excesivo que tienen muchos otros híbridos enchufables cuando su batería se agota al completo.

Una tecnología “clásica” que sigue dando mucho de sí

Incluso pudiendo, porque si algo tiene Toyota es tecnología o capacidad para desarrollarla Toyota ha apostado por su fórmula clásica. Experimentos como el de Mazda con su MX-30 R-EV de motor rotativo, por citar el más singular de los sistemas híbridos enchufables que hay en el mercado —en realidad, es un eléctrico de autonomía extendida—, deja bastante que desear en eficiencia cuando su batería el motor eléctrico requiere el funcionamiento del térmico, consumiendo más gasolina de la deseable para viajar. Y es que, en teoría, este Mazda utiliza lo mejor de las diferentes tecnologías de propulsión para hacer el vehículo “mixto” eléctrico-híbrido.

Toyota, sin embargo, tiene claro que su sistema funciona de maravilla para el fin para el que ha sido concebido, y pese al funcionamiento no muy agradable de su transmisión multietapa, hace años que viene dejando claro que es líder absoluto a la hora de aprovechar la energía. El Toyota C-HR 220 PH, que es la que identifica al nuevo híbrido enchufable en la gama, tiene además la ventaja de ser un coche de proporciones bastante contenidas ya que su longitud  de 4,36 m es inferior a la media de la categoría.

Pese a ello, al final son 1.720 kilos, más los pasajeros que se eche encima, lo que tiene que mover. Lo hace, por cierto, sin ninguna dificultad. Porque es esta versión lo que no le falta es potencia, ni eléctrica, ni térmica, ni combinada. El motor eléctrico del Toyota C-HR 220PH tiene en este caso 160 CV. El térmico es el conocido 2.0 litros de la marca que utilizan los 200H de la misma gama, siendo su potencia, aislada del sistema híbrido, de 152 CV. Globalmente, consigue un nada desdeñable rendimiento de 223 CV que le permiten conseguir un 0 a 100 km/h en 7,2 segundos.

Rápido sí que es. Resulta mucho más contundente que cualquiera de los otros C-HR de la gama, aunque en realidad no tiene un chasis para disfrutar de verdad de toda esa potencia que este SUV envía exclusivamente al eje delantero. Es la relación prestaciones/eficiencia su punto fuerte, con la guinda de poder usar diariamente el coche sin necesidad de utilizar una gota de combustible si haces, más o menos, la media de kilómetros de un usuario normal.

Más de 60 km auténticos usando solo electricidad

Son, concretamente, 66 los kilómetros que puede realizar en modo eléctrico, por cierto, fácilmente conseguibles a poco que conduzcas con algo de suavidad. Su consumo homologado en ciclo WLTP es de 1,2 l/100 km, pero en conducción real, ya con la batería agotada, sería fácil mantener a este coche en con consumos de cinco litros “altos” en carretera y no más de 6,5 l/100 km si viajas por autopista a velocidades legales.

Su batería tiene 13,8 kWh de capacidad. Es cierto que la tendencia empieza a cambiar y los híbridos enchufables de nueva generación, como por ejemplo el nuevo VW Golf híbrido enchufable, supera ya los cien kilómetros en modo eléctrico gracia a su batería de 19,7 kWh. Pero algo sabrá Toyota en cuanto a uso particular del vehículo para lograr la combinación más adecuada de energía, sin que sobre —supondría llevar una batería de coste y peso mayor—, pero, sobre todo, sin que falte.

El Toyota C-HR 220PH tiene otra ventaja. No se rinde a la exclusividad ofreciéndose solo en los acabados más caros y equipados de la gama, sino que se ofrece en cuatro definiciones que permite acceder a un más que correcto nivel de equipamiento a través del acabado Advance, aunque el precio sin acogerse a ningún tipo de ayuda hace también justicia a la tecnología y potencia de este modelo: desde 42.900 euros. 

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