Durante meses se ha repetido una idea que suena creíble y por eso mismo ha corrido tan bien entre conductores: que la DGT está empezando a multar por correr en los carriles de aceleración. El problema es que, planteado así, el asunto está mal entendido. No se trata de un radar pensado para controlar un supuesto límite específico del carril de incorporación, sino de un sistema de vigilancia que busca otra infracción mucho más concreta y mucho más habitual: entrar en la autovía antes de tiempo, cruzando la línea continua que todavía separa el carril de aceleración de la vía principal. La propia revista oficial de la DGT explicó que este control se basa en un sistema combinado de dos cámaras que fotografían a los vehículos en la incorporación y en el carril derecho de la carretera a la que se incorporan.
Dónde están las cámaras que ya vigilan la línea continua
La diferencia no es menor, porque cambia por completo el enfoque. El conductor que llega a este tema pensando en un nuevo radar de velocidad se encuentra, en realidad, con una vigilancia centrada en cómo se hace la maniobra de incorporación. Y ahí está el verdadero gancho de la historia: no sólo porque la sanción prevista es de 200 euros, sino porque además ya han trascendido cuatro ubicaciones concretas en Madrid donde este sistema se está utilizando. Esos puntos son la A-1 en el kilómetro 15,9 a la altura de Alcobendas, la A-2 en el kilómetro 11,8 junto a Barajas, la A-42 en el kilómetro 16,9 en Getafe y la A-6 en el kilómetro 20,2 en Las Rozas.
No te multan por acelerar, sino por incorporarte mal
Conviene, eso sí, ser rigurosos con una cosa importante. La DGT sí ha explicado oficialmente el sistema de vigilancia, su funcionamiento y la conducta que pretende controlar, pero no ha difundido un mapa público completo de estas cámaras equivalente al de sus radares fijos o de tramo. Por eso lo más prudente es hablar de las cuatro ubicaciones que han trascendido y se repiten en varias publicaciones, no de un inventario oficial cerrado de toda España.
Lo que estas cámaras persiguen es una maniobra que muchos conductores hacen casi por inercia. Ocurre cuando alguien entra en el carril de aceleración y, por miedo, por costumbre o por precipitación, se mete demasiado pronto en la autovía o autopista, invadiendo el carril derecho cuando todavía existe una línea continua que prohíbe ese desplazamiento. Es una conducta frecuente porque mucha gente interpreta el carril de incorporación como una simple antesala de la vía principal y no como el espacio que realmente es: un tramo diseñado para adaptar la velocidad, observar el tráfico y entrar cuando corresponde. La DGT, de hecho, lo plantea así en su divulgación oficial sobre incorporaciones y sobre el propio sistema de vigilancia.
Qué dice la norma sobre el carril de incorporación
Aquí es donde se desmonta del todo el rumor. No hay un micro-límite específico del carril de aceleración que estas cámaras estén controlando como si fueran un nuevo tipo de radar de velocidad. La norma lo que establece es otra cosa. El Reglamento General de Circulación recoge que, si la vía a la que se accede dispone de carril de aceleración, el conductor debe incorporarse a ella a la velocidad adecuada. Esa formulación no fija una velocidad separada por el mero hecho de circular por ese carril, sino que obliga a acompasar la maniobra con la vía principal, con su tráfico y con sus condiciones reales.
Eso significa que el carril de incorporación no está para entrar despacio “por prudencia” ni para invadir cuanto antes el carril derecho de la autovía. Está para ganar velocidad de forma progresiva, leer bien el tráfico que ya circula por la vía, comprobar huecos y realizar la entrada en el punto correcto. La infracción aparece cuando esa secuencia se rompe y el conductor invade la calzada principal antes de que termine la línea continua. Ésa es la conducta que la DGT describió al presentar este sistema, y por eso la multa asociada es de 200 euros, sin pérdida de puntos, según la propia información divulgada por Tráfico.
La confusión se ha hecho más grande porque coincide con un contexto de refuerzo general de la vigilancia en carretera. La DGT ha ido ampliando sus controles y, en paralelo, han aparecido nuevas informaciones sobre radares y sistemas tecnológicos. Pero aquí conviene no mezclar conceptos. Una cosa son los radares fijos y de tramo que controlan velocidad; otra, muy distinta, son estas cámaras que vigilan el respeto a la señalización longitudinal en una incorporación. El efecto práctico para el lector es claro: no te están cazando por acelerar en el carril de incorporación; te pueden sancionar por incorporarte mal.
Cómo evitar la multa en una incorporación
Y precisamente ahí está la parte más útil del artículo. Porque el lector medio no necesita tanto una explicación jurídica como una respuesta sencilla a una duda concreta: qué está haciendo mal mucha gente y cómo evitar la sanción. La respuesta es bastante simple. Si te incorporas a una autovía o autopista, usa el carril de aceleración, adapta tu velocidad a la de la vía principal, observa bien el tráfico, señaliza correctamente y no invadas el carril derecho mientras siga existiendo línea continua. No hay ningún misterio oculto ni una nueva trampa recaudatoria relacionada con “pisar demasiado el acelerador” en la incorporación. Lo que hay es una vigilancia cada vez más afinada sobre una maniobra mal resuelta que, además de multa, puede generar una situación real de riesgo.
La clave no es el límite, sino el punto donde ya te vigilan
Por eso este asunto tiene tanto recorrido. No sólo porque mezcla cámaras, multa y Madrid, tres ingredientes que aseguran atención, sino porque además toca una de esas maniobras cotidianas en las que muchos conductores creen actuar bien cuando en realidad están entrando a la vía principal antes de tiempo. Y ahí, en esa diferencia entre lo que uno cree que hace y lo que realmente exige la norma, es donde la DGT ha empezado a poner el foco. Hoy, al menos en abierto, ese foco ya tiene cuatro puntos muy concretos: A-1 en Alcobendas, A-2 junto a Barajas, A-42 en Getafe y A-6 en Las Rozas.
En resumen, no, la DGT no ha creado un radar específico para multarte por acelerar en el carril de incorporación. Lo que sí está haciendo es vigilar con cámaras varias entradas a la autovía en Madrid para sancionar una infracción mucho más concreta: cruzar antes de tiempo la línea continua y hacer mal la maniobra de incorporación. Y ésa es la clave que de verdad interesa al conductor: no dónde está el supuesto nuevo límite, sino dónde ya te están vigilando y qué error no debes cometer

