viernes, 30, enero

Tesla descataloga los Model S y Model X: adiós a sus buques insignia para hacer sitio a Optimus

Tesla ha confirmado un giro que dice mucho sobre su futuro: los Model S y Model X dejarán de fabricarse en el segundo trimestre de 2026. La decisión la comunicó Elon Musk durante la presentación de resultados, y no se limita a “quitar dos coches del catálogo”, implica liberar capacidad industrial en Fremont para dedicarla a la producción del robot humanoide Optimus y reforzar la apuesta de Tesla por un negocio cada vez menos centrado en vender coches “convencionales”.

El qué de la noticia, por tanto, es doble. Por un lado, desaparecen los dos modelos que durante más de una década han representado la cúspide de Tesla (Model S desde 2012; Model X desde 2015). Por otro, Tesla reordena prioridades: en su propia comunicación a inversores habla abiertamente de una transición “de negocio centrado en hardware” a “physical AI company”, y sitúa en el centro FSD (supervisado), robotaxi, Cybercab, Optimus y la infraestructura de entrenamiento de IA.

El por qué también tiene dos caras, una industrial y otra comercial. La industrial es directa. Musk justificó el final de S y X por la necesidad de hacer hueco en Fremont a Optimus, en un movimiento que encaja con su narrativa de que Tesla quiere parecerse menos a un fabricante de automóviles y más a una empresa de robótica y autonomía.

La comercial es igual de contundente: Model S y Model X llevan años con un peso marginal frente a Model 3 y Model Y. En el propio “Update Deck” de Tesla, el cajón de “Other models” (donde se agrupan S/X junto a otros productos) suma 50.850 entregas en 2025, frente a 1.585.279 de Model 3/Y. Y en mercados como España el contraste es todavía más gráfico: según datos citados por km77, en 2025 Tesla matriculó 16.005 coches en total, con solo 32 Model S y 21 Model X. Con esos volúmenes, mantener una línea dedicada en un centro estratégico como Fremont tiene un coste de oportunidad enorme.

Fremont cambia de oficio y Tesla también

La fábrica californiana no es un detalle menor: ahí se ensamblaban S y X, y ahora Tesla pretende reconvertir ese espacio hacia una nueva línea vinculada a Optimus. El mensaje corporativo va en la misma dirección: Tesla anticipa más inversión para 2026 en infraestructura para “transporte limpio” y robots autónomos, con el arranque/rampa de seis nuevas líneas de producción repartidas entre vehículo, robots, almacenamiento de energía y baterías. En paralelo, Reuters recoge que la compañía prepara un salto de capex (más de 20.000 millones de dólares en 2026) precisamente para sostener esa expansión más allá del coche “clásico”.

Dicho de otra forma: el final de Model S y Model X no llega acompañado de un nuevo catálogo de modelos, sino de una reasignación de recursos a proyectos donde Tesla quiere jugar la próxima década: robotaxi/Cybercab, Optimus y software de conducción.

¿Habrá sustitutos más baratos… o un sucesor?

La pregunta clave para el sector es si Tesla “mata” dos modelos veteranos para sustituirlos por otros más modernos (o más rentables) dentro del automóvil. A día de hoy, la información disponible apunta a lo contrario: no se ha anunciado un reemplazo directo para Model S y Model X, y en varias crónicas se subraya que el hueco industrial en Fremont se usará para Optimus, no para un nuevo turismo de gama alta.

Eso no significa que Tesla vaya a abandonar el coche, pero sí que su gama puede quedar, al menos durante un tiempo, más concentrada alrededor de los productos de volumen (Model 3/Y) y de los proyectos “de futuro” (robotaxi/Cybercab). Y en esa estrategia hay una lectura evidente: ceder espacio en el premium (donde S y X competían por imagen, no por ventas) a marcas alemanas y, cada vez más, a propuestas chinas.

Para el cliente, la parte práctica también importa. Musk ha insistido en que Tesla mantendrá soporte técnico y servicio para estos modelos, aunque se dejen de producir unidades nuevas. Y para quien todavía esté en fase de compra, el mensaje fue casi literal: si te interesa un S o un X, “ahora” es el momento (porque la ventana se cierra en cuestión de meses).

Como contexto adicional, conviene recordar que el “desenganche” venía insinuándose: ya en 2025 Tesla había parado los pedidos personalizados de Model S y Model X en varios países europeos, redirigiendo a inventario. La novedad de 2026 es que ese síntoma se convierte en diagnóstico oficial… y con fecha de final clara.

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