jueves, 29, enero

Mini te da 501 razones para esperar en la compra del Countryman E

El MINI Countryman E da un salto en el terreno que hoy decide muchas compras de eléctricos: la autonomía. La marca anuncia una actualización técnica con llegada prevista para marzo de 2026 que eleva su alcance homologado hasta 501 km (WLTP), una mejora que no cambia el planteamiento del coche —SUV compacto, familiar y polivalente—, pero sí su encaje: con más de 500 km sobre el papel, el Countryman E se acerca un poco más a ese objetivo de ser “coche único” sin que el usuario sienta que vive pendiente de enchufes.

Más autonomía, pero por la vía inteligente

El mensaje no es solo la cifra, sino cómo se consigue. MINI no habla de un rediseño completo ni de una batería descomunal, sino de una puesta a punto que persigue mejorar el rendimiento del conjunto. Es la tendencia más lógica del mercado a corto plazo: cuando el producto ya está definido, el siguiente escalón no siempre llega por sumar kWh sin más, sino por reducir pérdidas, afinar la electrónica y recortar resistencias invisibles.

El cambio más relevante es un nuevo inversor de carburo de silicio (SiC). Es el componente que gestiona la conversión y el flujo de energía en el sistema de propulsión, y el SiC permite aumentar la eficiencia frente a soluciones más convencionales. En la práctica, significa que el coche “desperdicia” menos energía en forma de calor y puede convertir mejor cada kWh disponible en kilómetros.

Más energía utilizable: 65,2 kWh netos

A esa mejora se suma un aumento de la capacidad neta utilizable del sistema de alta tensión hasta 65,2 kWh. Es un dato importante porque no habla de la cifra “bruta” de batería, sino de la energía que el coche realmente deja usar para moverse. Y en un eléctrico, eso es lo que cuenta para el usuario: cuantos más kWh útiles, más margen real para viajes o días intensos sin recarga.

En paralelo, MINI introduce rodamientos de rueda de menor fricción en el eje delantero. Suena pequeño, pero en eficiencia todo suma: menos fricción implica menor resistencia a la rodadura y menos energía necesaria para mantener el ritmo, especialmente en recorridos constantes.

La marca también pone en valor el trabajo aerodinámico, con un coeficiente Cd de 0,26. En un SUV compacto, la aerodinámica es decisiva cuando sube la velocidad: a partir de ahí, cada centésima cuenta y cualquier mejora ayuda a estabilizar consumos y a sostener la autonomía en los trayectos más exigentes.

Dónde se coloca en la gama: E y SE All4

Esta mejora no se limita a la versión más enfocada a autonomía. Junto al Countryman E, el MINI Countryman SE All4 también incrementa su alcance y declara hasta 467 km (WLTP). En la práctica, la lectura es clara: el E se refuerza como la opción racional y eficiente dentro del Countryman eléctrico, mientras el SE All4 mantiene su propuesta de tracción total para quien prioriza motricidad y un enfoque más prestacional, sin renunciar a cifras de autonomía ya plenamente utilizables.

El aumento de autonomía reduce la frecuencia con la que hay que parar, pero MINI recuerda otro dato clave para el uso viajero: en carga rápida en corriente continua, el Countryman eléctrico puede pasar del 10 al 80% en menos de 30 minutos. Es decir, el coche no solo puede hacer más kilómetros, si no que que cuando toque recargar, el tiempo de espera no se convierta en el principal argumento en contra.

De dónde viene el Countryman… y hacia dónde va

El Countryman ha sido, desde hace años, el MINI que estira la marca hacia el territorio familiar: más espacio, mayor versatilidad y una imagen SUV que lo separa del enfoque más urbano del MINI Hatch. En eléctrico, ese papel se vuelve todavía más estratégico, porque es el tipo de carrocería que muchos clientes piden cuando pasan a un BEV: postura alta, facilidad de uso, capacidad para viajes y una sensación de “coche completo”. Con esta actualización, MINI refuerza precisamente eso: que el Countryman eléctrico no sea una compra por estilo o por marca, sino también por lógica de uso.

Y lo interesante es el rumbo que marca la mejora. El paso a los 501 km WLTP no pretende ser un golpe de efecto aislado, sino una declaración de intenciones: la siguiente fase del coche eléctrico no va solo de baterías más grandes, sino de electrónica más eficiente, menores pérdidas mecánicas y optimización global del producto. En otras palabras, el Countryman E muestra cómo se gana autonomía sin convertir el coche en algo distinto a lo que ya era.

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