El Kia PV5 no es “otra furgoneta eléctrica”. Es el primer modelo de producción nacido específicamente para la estrategia PBV (Platform Beyond Vehicle) de Kia: una familia de vehículos que combina base eléctrica, carrocerías intercambiables y un ecosistema de software pensado para empresas y uso profesional, pero también para ocio. Dicho de otra forma, el PV5 es el intento de convertir una furgoneta en una herramienta, una oficina móvil y, si hace falta, una base de fin de semana.

En España, además, el modelo ya no es solo una promesa de salón. Kia ha puesto cifras encima de la mesa (precios, autonomías y tiempos de carga) y ha empezado a definir claramente su posicionamiento frente a rivales eléctricos cada vez más serios en el mundo del reparto urbano, el shuttle y el transporte compartido. El PV5 llega con un precio de referencia desde 38.690 euros en versión Passenger y desde 39.190 euros en versión Cargo, según el anuncio de lanzamiento en el mercado español. Kia también comunica importes “financiando desde” en su web: 32.350 euros para PV5 Passenger y 25.752,07 euros (IVA no incluido) para PV5 Cargo. En prestaciones, la marca habla ya de hasta 412 km WLTP en Passenger y hasta 416 km WLTP en Cargo, con carga rápida 10–80% en menos de 30 minutos.

Qué es un PBV y por qué el PV5 es tan importante para Kia
Hasta ahora, el mercado de vehículos comerciales ha vivido en un equilibrio extraño: modelos tradicionales adaptados al trabajo, y versiones eléctricas que, en muchos casos, eran una “electrificación” de algo que ya existía. El PV5 nace con otra lógica porque Kia quiere diseñar el vehículo y el servicio a la vez.
La base técnica es una plataforma tipo skateboard (batería en el suelo, motor eléctrico y electrónica integrados) desarrollada para este propósito, con componentes estandarizados para abaratar y acelerar el desarrollo. A partir de ahí, entra el concepto clave: el PV5 no es una carrocería única, sino un conjunto de módulos que permiten crear diferentes siluetas y usos sobre el mismo “chasis eléctrico”.
El objetivo final es doble. Por un lado, simplificar la vida a un autónomo, una empresa de reparto o una flota; por otro, ofrecer una experiencia más “de coche” en confort, conectividad y facilidad de uso.

Gama PV5: Passenger, Cargo y Chassis Cab… y un universo de conversiones
El PV5 Passenger es la versión de pasajeros. Nace con vocación de shuttle y movilidad compartida, pero con una filosofía de habitáculo muy modulable (más cercana a un monovolumen práctico que a una furgoneta “dura”). En España, el lanzamiento se centra en la configuración de cinco plazas, mientras que Kia ya anticipa una variante de siete asientos para más adelante.
El PV5 Cargo es la herramienta de trabajo pura, orientado al reparto y al transporte de mercancías, con una propuesta especialmente interesante en altura de carga, accesos y soluciones de sujeción.
Y el PV5 Chassis Cab (chasis cabina) es la base para transformaciones. Se entrega como vehículo “sin terminar” detrás de la cabina, para poder montar desde una caja a una plataforma de laterales abatibles o una carrocería frigorífica.

A partir de ahí, Kia dibuja un mapa de versiones y conversiones que explica muy bien la ambición del proyecto: además de las variantes estándar, se habla de WAV (accesible para silla de ruedas), Crew (mixta con sujeción de carga reforzada), Drop Side, Box Van, Freezer Box, un Prime más premium basado en Passenger y hasta un Light Camper.
Plataforma y fabricación: E-GMP.S, producción flexible y “carrocería tipo rompecabezas”
La plataforma se denomina E‑GMP.S, derivada de la E‑GMP del grupo pero adaptada a usos PBV. El enfoque se apoya en una arquitectura de componentes estandarizados (baterías, motores, electrónica) para ganar eficiencia industrial. En paralelo, Kia acompaña el producto con una idea de fabricación distinta: una planta dedicada (la llamada EVO Plant) con procesos flexibles, y un futuro centro de conversiones para ofrecer transformaciones con calidad y garantía de marca, reduciendo tiempos y evitando soluciones “artesanales” sin respaldo.
La pieza que une todo lo anterior es el llamado Sistema de carrocería flexible. Se trata de un ensamblaje modular de componentes de carrocería que, en la práctica, busca facilitar que sobre una misma base se puedan montar diferentes “cajas” o soluciones específicas sin rediseñar el vehículo desde cero.

Diseño: más turismo que furgón, pero con piezas pensadas para el día a día
El PV5 se inspira en el lenguaje de diseño de Kia (Opposites United), con una carrocería de líneas muy limpias y una parte baja más robusta y técnica. Hay un detalle especialmente coherente con el uso profesional: las esquinas del paragolpes son intercambiables, una solución pensada para minimizar daños y costes de reparación en el trabajo diario. La visibilidad y la facilidad de acceso también forman parte del planteamiento: Kia insiste en una altura baja de acceso, y en la practicidad de puertas y portón según versión.
Motores y baterías: tres tamaños, dos químicas y tracción delantera
La gama se articula alrededor de la tracción delantera (FWD) y dos baterías principales. La Standard Range utiliza una batería de 51,5 kWh. En esta versión, Kia asocia un motor de alrededor de 89,4 kW (122 CV) con 250 Nm. La Long Range sube a 71,2 kWh y eleva la potencia del motor hasta 120 kW (163 CV), manteniendo el par en 250 Nm.
Además, para el PV5 Cargo se contempla una tercera opción: 43,3 kWh con química LFP (litio‑hierro‑fosfato), pensada para quienes priorizan coste y durabilidad en rutas más urbanas.
En cuanto al diseño del paquete de baterías, Kia aplica un enfoque cell‑to‑pack, integrando las celdas directamente en el conjunto para ganar eficiencia energética y simplificar la arquitectura.

Autonomía y carga: hasta 416 km WLTP y carga rápida en menos de 30 minutos
En cifras ya comunicadas para España, Kia habla de hasta 412 km WLTP en PV5 Passenger y hasta 416 km WLTP en PV5 Cargo (con batería de mayor capacidad). La recarga rápida se presenta como uno de los argumentos centrales del coche: 10–80% en menos de 30 minutos en condiciones óptimas, con picos de carga en corriente continua hasta 150 kW. En alterna, el PV5 trabaja con cargadores de 7 y 11 kW (según instalación), con tiempos que, lógicamente, dependen de capacidad y potencia disponible.
A esto se suma un elemento muy valorado en el entorno profesional: la función V2L (Vehicle‑to‑Load), con tomas integradas para alimentar herramientas o dispositivos externos.
PV5 Cargo: volumen, accesos y soluciones “de oficio”
Kia estructura el PV5 Cargo en tres variantes: Standard, Long y High‑Roof (techo alto). Para el techo alto, además, se ofrece una versión Walk‑Through con solución de acceso a la zona de carga pensada para repartir mejor en ciudad.
La marca comunica un volumen de carga máximo de hasta 5,1 m³ (según versión) y capacidad para europalés, con un dato que resume bien su orientación práctica: altura del borde de entrada de 419 mm, para subir y bajar bultos sin pelearse con el escalón.
En España, Kia destaca una capacidad de 4.420 litros en la configuración anunciada en su web, y una carga útil que puede llegar a 790 kg según versión. En la parte de sujeción, el PV5 puede equipar un sistema de riel en L con puntos de anclaje en pasos de rueda, techo y mampara, pensado para adaptar el interior a mercancías de tamaños y formas muy distintas.
Y hay otra novedad de posicionamiento muy potente: Kia muestra el PV5 Cargo en su web como “Furgoneta Internacional del Año 2026”, un aval de reputación que llega en el momento exacto en el que el mercado europeo está elevando el listón.
PV5 Passenger: modularidad para familias, shuttle y movilidad compartida
El PV5 Passenger se presenta con una idea clara: no limitarse a “llevar gente”, sino permitir diferentes usos sin cambiar de vehículo. Kia plantea configuraciones interiores inspiradas en un esquema de tres filas, con diferentes maneras de combinar plazas y carga; en la práctica, lo relevante para un usuario es que el habitáculo está pensado para transformar el espacio, con asientos plegables y una superficie más plana para carga o actividades.
La altura de acceso anunciada para Passenger es de 399 mm, en la misma línea de facilitar la entrada y salida cuando el coche trabaja como transporte de pasajeros.
Tecnología y conectividad: Android Automotive, OTA y un ecosistema de apps
Aquí es donde Kia intenta marcar distancia con las furgonetas tradicionales. El PV5 integra un planteamiento digital propio de turismo moderno: instrumentación de tamaño contenido y una gran pantalla central de 12,9 pulgadas, con un sistema basado en Android Automotive. El punto clave no es solo la interfaz, sino la posibilidad de incorporar aplicaciones específicas para cada actividad, con una “tienda” propia (Pleos) y un enfoque de software que pretende crecer en el tiempo.
A nivel de mantenimiento y coste total, Kia subraya dos ideas: actualizaciones OTA (que pueden afectar no solo al infoentretenimiento, también a sistemas del vehículo) y una gestión de flotas basada en datos para habilitar mantenimiento predictivo, minimizar tiempo de inactividad y mejorar la eficiencia. Además, el PV5 puede incorporar Digital Key 2, para abrir, arrancar y compartir llaves con el móvil, con autenticación digital y gestión multiusuario.
Precios en España, versiones y disponibilidad
El PV5 se posiciona en España con precios de partida (al contado) desde 38.690 euros en Passenger y desde 39.190 euros en Cargo. La gama se organiza por acabados como Essential, Plus y Elite, y por batería (Standard Range y Long Range), que en la práctica es la decisión más determinante por autonomía y prestaciones.
Dónde encaja el PV5
Por tamaño y enfoque, el PV5 se mueve entre el territorio de un “monovolumen eléctrico funcional” y el de un LCV medio pensado para reparto urbano. En Passenger, su rival más evidente por concepto es el Volkswagen ID. Buzz, aunque el Kia busca diferenciarse por modularidad y ecosistema PBV. En Cargo, compite con alternativas eléctricas de Stellantis (e‑Expert/e‑Scudo y derivados), propuestas de Ford en el ámbito profesional y, por planteamiento de flota, con modelos que priorizan soluciones conectadas y coste total antes que el “prestigio” de marca.
La clave estará en dos factores: que los precios reales (con campañas y financiación) mantengan al PV5 competitivo, y que el ecosistema PBV —apps, gestión de flotas, mantenimiento predictivo, conversiones certificadas— cumpla lo que promete. Si lo hace, el PV5 puede convertirse en una de esas “furgonetas bisagra” que cambian las reglas, no por ser la más rápida o la más bonita, sino por ser la más útil.

























